| Boletín Mensual: Julio/Agosto 2005 |
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Contenido
· Trabajadores despedidos llevan a cabo huelga de hambre · CAFTA fue aprobado
Radios Comunitarias Construyendo Democracia en El Salvador La propiedad de los medios de comunicación en El Salvador está altamente concentrada. En algunas comunidades han surgido estaciones de radio locales en respuesta a la cobertura de los principales medios, siempre con tendencia derechista, pro-gubernamentales y sin relevancia a nivel local. Estos esfuerzos comunitarios han demostrado ser espacios democráticos determinantes en las comunidades, las cuales son pobres, mal representadas y muy raramente escuchadas.
La Escuela de las Américas y la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley: ¿Dos Vías de la Misma Estrategia? El pasado mes de julio fue inaugurada en El Salvador la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA), una institución básicamente administrada por el gobierno de EE.UU. dedicada a entrenar agentes policiales de todo el continente. El silencio oficial sobre el establecimiento de la Academia, así como sobre su rechazo previo de parte de los gobiernos de Costa Rica y Panamá ha preocupado a muchos por la posibilidad de que la ILEA entrene a los policías en tácticas represivas muy al estilo de lo que hacía la Escuela de las Américas durante la Guerra Fría.
En un fallo emitido el 1º de marzo pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictaminó que el Estado Salvadoreño tiene responsabilidades por la desaparición de Ernestina y Erlinda Serrano Cruz, quienes fueron separadas de su familia en 1982 durante una operación militar en el departamento de Chalatenango. La sentencia determinó 9 pasos que el Estado debe seguir para proporcionar reparaciones a la familia Serrano y a todas las otras familias que perdieron a sus hijos e hijas durante los 12 años de guerra civil.
Implementación de Programa de Micro-Créditos para Mujeres Conjuntamente con Salvadoran Enterprises for Women —SEW— (Empresas Salvadoreñas para Mujeres), el CIS ha iniciado un programa para brindar capacitación y micro-créditos a mujeres del área rural. El programa tiene el doble objetivo de proporcionar ingresos complementarios a las participantes, así como animarlas a organizarse para defender mejor sus intereses y los de sus comunidades. A la fecha hay tres municipios que tienen grupos de mujeres que, a través de este programa, están recibiendo capacitación y créditos para producir medicinas naturales y productos de belleza, para crianza de pollos, y para administrar un taller de corte y confección de ropa.
Red Sinti Techan y CIS Organizan Taller en Zaragoza La Red Sinti Techan, a través de sus organizaciones miembros, está organizando una serie de talleres sobre el impacto que tendrá el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos (CAFTA) sobre la agricultura, los derechos laborales y el acceso al agua. El taller del 23 de junio, que se desarrolló en el municipio de Zaragoza, exploró el impacto del CAFTA sobre la agricultura.
La construcción de una democracia real implica luchar contra la exclusión económica, cultural y política; y para mantener esta lucha, las comunidades necesitan estar organizadas. Las pequeñas comunidades rurales en El Salvador están entre los grupos más excluidos y marginados del país. Sus habitantes viven de pequeños ingresos, o ninguno aparte de las remesas familiares. Para organizarse y luchar contra esta marginación, ellos necesitan medios efectivos para comunicarse entre sí y con la sociedad en general. Esto significa tener espacios para crear y practicar su cultura e identidad, así como reflexionar sobre su realidad y analizarla públicamente. Contra viento y marea, las radios comunitarias en todo el país están abriendo estos espacios y creando posibilidades para el cambio social en El Salvador.
Uno de los retos más grandes que han enfrentado estas radios y las comunidades a quienes están sirviendo, es el predominio de los medios corporativos. La concentración de la propiedad de los medios por parte de este bloque se caracteriza por su preferencia por las ganancias en vez de la integridad periodística, por el predominio de una programación foránea enlatada en vez de materiales producidos localmente, por una inclinación claramente derechista, y una ausencia total de participación democrática. La corporación TCS, propiedad de Boris Esersky, posee los tres mayores canales de televisión en señal abierta (no cable) en El Salvador, y alcanza un 90% de la tele-audiencia. Los investigadores Rockwell y Janus observan que: “Esersky es un caudillo de los medios, cuyas conexiones con el gobierno han dado forma al actual espectro televisivo salvadoreño y han evitado que las fuerzas que no son leales al gobierno compren espacios publicitarios con la mayoría de radio emisoras o televisoras salvadoreñas.”
Los televidentes que tienen acceso a cable tienen opción a otras estaciones. Una gran mayoría de éstas son propiedad del grupo MegaVisiòn y muestran una clara preferencia por la programación producida por gigantes transnacionales, como MTV, Nickelodeon, y TV Chile. Esta preferencia quedó dramáticamente demostrada por la suspensión del espacio “Sin Censura”, que trataba temas políticos de interés popular. A partir de 2002, un estimado del 81.9% de toda la programación que se presentó en la televisión salvadoreña era producida en el extranjero.
En los medios impresos el panorama es igualmente desolador. Hay dos periódicos matutinos principales que siempre están en una feroz competencia: La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, y ambos publican periódicos más pequeños con menor tiraje. Sin embargo, la competencia no pasa de una mera rivalidad comercial; pero virtualmente son gemelos ideológicos que se caracterizan por el sensacionalismo y por una clara tendencia derechista. Hay una excepción digna de mencionar entre los medios impresos: el CoLatino, un periódico de propiedad cooperativa que apoya a las organizaciones sociales en El Salvador y que es crítico del gobierno derechista de ARENA. Sin embargo, el número de lectores de CoLatino es muy limitado en comparación con sus rivales más grandes; pero dicho periódico se las ha arreglado para sobrevivir a través de los años, a pesar de su perpetua limitación de recursos y de la represión que ha sufrido (como una muestra, su oficina fue quemada dos veces durante la guerra civil).
El acceso de una población a la televisión y a los medios escritos a menudo se relaciona con su estatus socio-económico y con su ubicación geográfica. En El Salvador, esto es más evidente en el caso de los medios impresos que en el caso de la televisión. Los tres periódicos matutinos, por ejemplo, están asentados en San Salvador, lo que significa que tienen una circulación muy limitada en la zona rural fuera de la capital. Esto, aunado a las mayores tasas de analfabetismo entre las comunidades rurales, hace que los medios escritos sean un canal muy limitado para distribuir información. En cambio, la t elevisión parece que ha alcanzado hasta los caseríos más remotos.
En este contexto, la radio se convierte en una respuesta poderosa y efectiva al bloque formado por los medios corporativos. Actualmente hay más de 17 radios comunitarias en todo El Salvador, las cuales se han asociado bajo la bandera de la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS). Cada radio miembro es única en su carácter y en la relación que mantiene con su respectiva comunidad, aunque se han unificado en una federación modelo y comparten la visión común de “ser una red de radios comunitarias y centros de comunicación radial que promueven la democratización a través de la comunicación participativa, en conjunto con organizaciones y redes que luchan por el desarrollo humano integral.”
Otro de sus objetivos es “influir en las políticas públicas y en la conciencia crítica de la gente.”
Además de actuar como representante legal de las estaciones miembros, ARPAS tiene un estudio de producción en la capital y transmite vía satélite un programa de noticias nacionales e internacionales, producido colectivamente por las estaciones miembros.
A pesar de que el Artículo 6 de la Constitución Política salvadoreña garantiza el derecho a la libertad de expresión y de comunicación, estas radios han tenido una larga lucha para operar legalmente. La hoy privatizada Administración Nacional de Telecomunicaciones de El Salvador (ANTEL) insistía en clasificar a las radios comunitarias como clandestinas, piratas, y una amenaza a la estabilidad pública. Como resultado, siempre les negaron la autorización para operar. Sin embargo, a través de la presión pública —que incluyó campañas a nivel nacional, presión a la Asamblea Legislativa, y movilizaciones de la ciudadanía en todo el país— ANTEL fue obligada a dar las autorizaciones a las radios de ARPAS.
La mayoría de las radios alternativas actuales en El Salvador tienen raíces en la guerra civil de 12 años (1980-1992). En un clima político en el que hubo periodistas asesinados, oficinas de periódicos bombardeadas, y una cultura general de silencio impuesto por escuadrones de la muerte apoyados por el gobierno, surgieron dos estaciones de radio clandestinas entre las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Radio Venceremos estaba afiliada al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las ramas del FMLN, mientras la Radio Farabundo Martí era un proyecto de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL). Ambas operaban bajo las narices del ejército salvadoreño, fuertemente armado y apoyado por los Estados Unidos. Transmitiendo desde campamentos rebeldes subterráneos en las montañas, estas estaciones desempeñaron un rol estratégico durante la guerra.
Tal vez lo más importante sea que la presencia de una voz alternativa ayudó a romper la cultura de silencio y de desinformación. Las estaciones se convirtieron en una importante fuente de información para la prensa internacional. También sirvieron para denunciar graves violaciones de los derechos humanos, para acabar con la desmoralización y el aislamiento, construyendo solidaridad tanto a nivel nacional como internacional, y para construir conciencia crítica entre la población salvadoreña.
El legado dejado por Radio Venceremos y Radio Farabundo Martí está siendo recuperado y consolidado por la red de radios comunitarias en El Salvador. Uno de los fundadores y miembro principal del personal de Radio Venceremos, Carlos Enrique Consalvi, mejor conocido por su pseudónimo de Santiago, declaró: “Yo creo que las radios comunitarias son las que mejor han entendido y ordenado lo que fue y lo que es Radio Venceremos …en cada una de sus comunidades son el medio más cercano a la población; conocen las necesidades de la gente y la movilizan para los eventos de la memoria histórica … ellas desempeñan un rol que obviamente nunca van a poder jugar las radios comerciales porque su objetivo es puramente económico y totalmente separado de las necesidades de las comunidades más pobres y más excluidas del país.”
Radio Victoria, una de las radios fundadoras de ARPAS, es un vibrante ejemplo de las posibilidades de las radios comunitarias. Ubicada en el departamento de Cabañas en el noreste del país, esta radio fue creada originalmente para servir a la comunidad de Santa Marta —una comunidad rural pobre que fue repoblada después de la firma de los acuerdos de paz—, pero posteriormente se ha expandido para cubrir las ciudades vecinas de Victoria y Sensuntepeque. Radio Victoria es dirigida por jóvenes de las comunidades locales y se enorgullece de la participación de una gran variedad de grupos comunales de toda la zona, incluyendo grupos de jóvenes de la iglesia, grupos de niños y niñas, un comité contra el SIDA, y organizaciones de desarrollo local de las comunidades.
La radio está disponible para que los miembros de la comunidad vengan y difundan anuncios, hagan preguntas o denuncien problemas locales al aire. Al transmitir y ayudar a organizar foros locales y por medio de la producción de programas de análisis político, la radio promueve el debate, la conciencia crítica y la organización en la zona. Más aún, el equipo de noticias, compuesto principalmente por jóvenes entre 16 y 24 años, produce un noticiario local que trata temas de la comunidad que normalmente no serían incluidos en la programación de los medios comerciales.
Las radios participativas comunitarias, sin fines de lucro, desempeñan otra función importante que nunca harán los medios comerciales: la creación y mantenimiento de la memoria histórica. Para los medios comerciales, la guerra en El Salvador y la larga historia de opresión y resistencia popular que la precedió, son recuerdos que sería mejor olvidar. Sin embargo, hay muchos sectores de la sociedad salvadoreña que se dan cuenta que el progreso futuro debe estar fundado en un profundo conocimiento del pasado. Las radios comunitarias en El Salvador están trabajando para garantizar que la verdadera historia salvadoreña no se olvide, a través de dar acompañamiento a la gente para reclamar espacios para contar sus historias, para hablar y para ser escuchadas, y dando a las nueves generaciones posibilidades de crear su propia identidad y cultura. Al inicio de la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) del pasado 5 de junio, Condoleezza Rice (Secretaria de Estado de EE.UU.) anunció los planes estadounidenses para crear en El Salvador una Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA). Si los planes se llevan a cabo, ésta sería la quinta ILEA coordinada por Estados Unidos, junto a otras ya establecidas en Nuevo México, Tailandia, Hungría y Botswana. El propósito aparente de la academia es entrenar a varias fuerzas policiales del hemisferio, a fin de coordinar esfuerzos por la seguridad en las áreas de anti-terrorismo, tráfico de drogas y actividad de las pandillas juveniles. Pero la falta de transparencia pública sobre su funcionamiento hace casi imposible evaluar las actividades de estas academias.
La Procuradora de los Derechos Humanos en El Salvador, Dra. Beatrice de Carrillo, dijo que “la construcción de la Academia significaría la falta total de soberanía de nuestro país.” Junto a la base militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Comalapa, la presencia de tropas salvadoreñas en Irak, y la aprobación del CAFTA, la construcción de una academia policial operada por Estados Unidos en El Salvador deja muy clara la disposición del gobierno salvadoreño a sacrificar la soberanía del país para responder a los intereses de EE.UU.
El Presidente Antonio Saca dijo que “Todos los salvadoreños deberíamos sentirnos orgullosos de que Estados Unidos nos haya escogido.” Muy a su conveniencia, omitió referirse al hecho de que El Salvador no fue el primer país seleccionado para el establecimiento de la ILEA. La academia iba a ser construida originalmente en Costa Rica, pero la masiva oposición popular la detuvo. Uno de los factores decisivos para desarticular el acuerdo EE.UU.— Costa Rica fue el rechazo de EE.UU. para excluir a militares y ex-militares como potenciales miembros del personal de instrucción.
La historia demuestra que el involucramiento de Estados Unidos en la seguridad de América Latina se da a expensas de los derechos humanos. Sólo en Centroamérica, las fuerzas de seguridad entrenadas por EE.UU. han dejado una larga huella de graves abusos a los derechos humanos. Algunos ejemplos incluyen: la CIA orquestó el derrocamiento de Arbenz en Guatemala en 1954, la Contra en Nicaragua durante los 80’s, y los escuadrones de la muerte y el infame batallón Atlacatl aquí en El Salvador durante la guerra civil.
Aunque Rice anunció la institución como si ya estuviera construida —y hay rumores de que ya comenzaron a entrenar policías de El Salvador, México y Colombia— el convenio todavía no ha sido ratificado por el congreso salvadoreño y puede ser detenido. El gobierno todavía tiene que presentar el proyecto de ley a los legisladores, en un intento de aprobarlo a último minuto sin que pueda generarse un debate público sobre el mismo.
La insistencia estadounidense por tener entrenadores militares en la academia es un fuerte indicio de que está haciendo esfuerzos por re-militarizar las fuerzas policiales de la región. Y como durante la década pasada creció mucho la presión para cerrar la infame Escuela de las Américas, hoy parece que Washington está buscando otras tácticas para proteger sus intereses en América Latina. En El Salvador, esto constituye una amenaza a la frágil paz ganada en los Acuerdos de Paz de 1992, uno de cuyos puntos centrales fue la desmilitarización de las fuerzas de seguridad del país. En un histórico viraje de los acontecimientos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia condenando al Estado salvadoreño por haber violado los derechos humanos en el caso de las Hermanas Serrano Cruz. La Corte, fundada en 1979 como un organismo judicial para hacer respetar la Convención Interamericana de Derechos Humanos, tiene jurisdicción sobre los 25 Estados miembros que han ratificado su Carta (es notoria la ausencia de EE.UU. entre ellos).
Ernestina y Erlinda Serrano Cruz permanecen desaparecidas, 23 años después de haber sido separadas violentamente de su familia mientras huían de la “Operación Limpieza”. En junio de 1982, la Operación Limpieza llevó unos 14,000 soldados a la zona rural del nor-poniente del departamento de Chalatenango, en la ejecución de una política de tierra arrasada, diseñada para destruir el apoyo de la guerrilla entre la población civil. La mayoría de las familias en la zona tuvo que salir huyendo. Las hermanas fueron supuestamente encontradas por oficiales del ejército y fueron llevadas a la cabecera departamental, Chalatenango. Varios testigos han dicho que vieron cuando oficiales del ejército entregaron las niñas a funcionarios de la Cruz Roja en Chalatenango. Esta es la última información conocida sobre su paradero. Hay otros 46 casos documentados de niños que compartieron el mismo destino durante la Operación Limpieza, pero hay muchos más que permanecen sin documentar.
La sentencia en el caso de las Hermanas Serrano es la culminación de una larga lucha por la justicia que ha sostenido la familia. Después de que fueron firmados los acuerdos de Paz en 1992, un grupo de madres de niñas y niños desaparecidos presentó su caso a la Comisión de la Verdad. Sin embargo, el reporte final de la Comisión no contenía ninguna información sobre los niños desaparecidos. En 1993, Victoria Cruz Franco, madre de las desaparecidas Hermanas Serrano, denunció el secuestro de sus hijas ante dos instituciones judiciales del municipio, sólo para que las dos le rechazaran el caso. En 1999, con ayuda de la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos y del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) Victoria presentó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington D.C. La Comisión emitió un fallo condenatorio en marzo de 2003, pero como no ejerce jurisdicción y sus decisiones no son vinculantes, el fallo logró muy poco.
Sin embargo, la Comisión presentó el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 14 de junio de 2003. El juicio tuvo lugar el 7 y 8 de septiembre de 2004. La Corte presentó dos decisiones separadas. La primera fue publicada el 23 de noviembre de 2004, y declaraba que la Corte no podía emitir juicio sobre actos cometidos por el Estado salvadoreño en fecha anterior al 6 de junio de 1995, fecha en que El Salvador aceptó la jurisdicción de la Corte. La segunda decisión, sin embargo, decía que el Estado salvadoreño había violado el derecho de la familia Serrano Cruz a recibir garantías judiciales, a la protección judicial, y a la integridad personal (artículos 8.1, 25, y 5, respectivamente de la Convención Interamericana de Derechos Humanos). Este fallo fue posible a pesar de la resolución inicial de noviembre de 2004 porque la Corte resolvió que tenía jurisdicción sobre el caso ya que las hermanas nunca habían sido encontradas (por tanto, el caso no estaba cerrado).
La decisión de la Corte dictamina 9 pasos que el gobierno salvadoreño está obligado a seguir para compensar el daño causado a la familia Serrano Cruz y para avanzar hacia soluciones más permanentes para aquellas familias que fueron separadas durante la guerra. Esto incluye la formación de una comisión nacional de búsqueda de las niñas y niños que desaparecieron durante la guerra. La comisión debe incluir a la sociedad civil y debe crear un sitio web y una base de datos de ADN para ayudar a facilitar el proceso de búsqueda. Además, el Estado debe reconocer públicamente su responsabilidad en el caso y crear un día nacional para conmemorar a las niñas y niños desparecidos.
Las mujeres de la comunidad La Chila, en el municipio de Comasagua, departamento de La Libertad, están aprendiendo a hacer medicina natural y productos de belleza naturales. La meta de estas capacitaciones es proporcionarles ingresos complementarios por medio de la venta de dichos productos, así como una forma de ahorrar (al no tener que gastar su dinero en medicinas o productos de higiene).
El proyecto en La Chila es parte de un nuevo programa del CIS que, conjuntamente con Salvadoran Enterprises for Women —SEW— (Microempresas para Mujeres Salvadoreñas), con sede en EE.UU., está proporcionando capacitación a mujeres de las comunidades rurales sobre cómo administrar una micro empresa. Mientras las mujeres de varias comunidades en Comasagua están aprendiendo a elaborar medicinas naturales y productos de belleza, las residentes de otras comunidades en San Rafael Cedros y San Francisco Chinameca están capacitándose en la crianza de pollos y en la creación de un taller de costura; y las mujeres de Suchitoto están elaborando dulces, mermeladas y bordados.
La nueva coordinadora de SEW en el país, Ester Alvarenga, dice que un objetivo igualmente importante (si no más) del proyecto es motivar a las mujeres a organizarse. Por eso, ella ha estado visitando todas las comunidades que han recibido capacitaciones y/o créditos para impartirles talleres sobre organización social. Los resultados del proyecto, por tanto, no se limitan a que las mujeres obtengan beneficios económicos de sus micro-empresas, sino que también procura que se unan para defender sus intereses y los de sus comunidades.
Organizan Taller en Zaragoza El grupo reunido en la guardería Corinto, en el municipio de Zaragoza (departamento de La Libertad) se rió a carcajadas cuando Nidia Hidalgo, de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) les preguntó cuánto dinero recibían del gobierno cada año en calidad de subsidios para la agricultura. “A los agricultores no les dan nada,” agregó un hombre sentado en la parte de atrás.
Se rieron aún más cuando ella les preguntó cuántos tractores tenía cada agricultor.
El taller, auspiciado conjuntamente por el CIS y la Red Sinti Techan, era para explorar el posible impacto del Tratado de Libre Comercio de EE.UU. con C.A. (CAFTA) sobre la agricultura salvadoreña. La jornada se abrió con una reflexión sobre cómo ha cambiado la agricultura en los últimos 20 años. La conclusión alcanzada fue que ahora hay menos gente produciendo porque ya no es viable económicamente. Hidalgo señaló que esto significa que cada año debe importarse de otros países una cantidad cada vez mayor de alimentos.
Varios participantes también comentaron sobre la reducción en la diversidad de algunos productos, como el maíz. Los híbridos y las semillas genéticamente modificadas (GM) han venido a suplantar la producción de muchas especies tradicionales.
Hidalgo usó esta observación para discutir cómo el CAFTA formalmente legalizará la entrada al país de semillas genéticamente modificadas, al mismo tiempo que extenderá derechos de propiedad intelectual sobre las plantas tradicionales, así como sobre las modificadas genéticamente.
La última parte del taller estuvo dedicada a reflexiones en pequeños grupos sobre los impactos específicos del CAFTA sobre la agricultura y la desintegración social resultante. Después se les pidió a los participantes que conversaran sobre potenciales alternativas al mismo.
El taller es parte de una serie de actividades sobre el CAFTA que la Red Sinti Techan está llevando a cabo por medio de sus organizaciones miembros. Además de la agricultura, los talleres también analizarán los derechos laborales y el acceso al agua.
Trabajadores despedidos llevan a cabo huelga de hambre El 7 de julio pasado, ocho trabajadores despedidos del correo y del sistema penitenciario salvadoreño finalizaron una huelga de hambre que habían mantenido por 37 días en las afueras de la catedral metropolitana. Los trabajadores demandan su reinstalación o el pago de sus indemnizaciones después de haber sido despedidos en diciembre de 2004, junto a otros 106 trabajadores. La mayoría había estado trabajando en sus cargos por 20 años o más. Beatrice de Carrillo, la Procuradora para los Derechos Humanos, pidió públicamente al Presidente Antonio Saca que respondiera a las demandas de los trabajadores. “Esta es una gran tragedia. No podemos permitir que esto continúe, la Asamblea Legislativa tiene que intervenir en la condición de trabajo de miles de trabajadores,” expresó la Dra. de Carrillo. Al salir de la Catedral, los ochos trabajadores huelguistas fueron acompañados por amigos, familiares y compañeros de la Asociación General de Empleados Públicos y Municipales (AGEPYM) y del Sindicato de Trabajadoras en una marcha hacia la Asamblea Legislativa. Allí entregaron una carta a la Asamblea demandando indemnizaciones para los 114 trabajadores despedidos. Debido a la debilidad del estado físico de los huelguistas, tuvieron que ser llevados en camillas durante la marcha. (Fuentes: AP, 8/7/05; Co Latino 4/6/05, 6/6/05, 13/6/05)
CAFTA fue Aprobado El martes 2 de agosto pasado, el Presidente Bush de EE.UU. firmó el Tratado de Libre Comercio de EE.UU. con C.A. (CAFTA), convirtiéndolo en ley. Dicho Tratado había sido aprobado en el Senado estadounidense a principios de julio con una votación de 54-45, lo cual se considera un margen mínimo para el Senado, que usualmente está a favor del libre comercio. El 28 de julio, el mismo había sido aprobado por la Cámara Baja por un margen aún menor de 217-215, pero sólo después de un período muy extendido de cabildeo y de prometerles proyectos de infraestructura en sus distritos a los congresistas que se oponían al CAFTA. La congresista Melissa Bean trató de justificar su decisión de votar a favor del CAFTA diciendo que “al eliminar casi mil millones de dólares por año en impuestos extranjeros a los productos estadounidenses de fabricantes de equipos médicos como Baxter Healthcare, de compañías farmacéuticas como Abbott Labs, firmas aeronáuticas como Boeing y compañías de tecnología como Motorola, el CAFTA les ayudará a expandir su acceso al mercado, permitiéndoles crecer y creando más empleos aquí en el país.” Ella continuó explicando los beneficios para Kraft, Pepsi-Cola, Mars, y para las industrias biomédicas. Mientras una vez más los “derechos” de las transnacionales para obtener ganancias predominaron sobre el derecho a sobrevivir y sobre la dignidad de las trabajadoras y trabajadores de los EE.UU. y de C.A., muchos están interpretando que las tácticas de mano dura que la administración Bush necesitó para aprobar el CAFTA son un claro indicador de que está decayendo el apoyo para el modelo de libre comercio. En realidad, cuando los funcionarios de la administración no pudieron ganar la discusión dentro de un marco estrictamente económico, se pusieron a decir que CAFTA era una medida por la seguridad nacional y parte del plan contra el terrorismo. Mientras 15 Demócratas apoyaban la medida, 27 Republicanos se oponían a ella. Hasta la fecha, Guatemala, Honduras y El Salvador son los únicos países que han ratificado el Acuerdo, además de EE.UU. La República Dominicana, Costa Rica y Nicaragua tienen que ratificarlo dentro de los próximos dos años. Muy pronto, la Administración tendrá que presentar sus argumentos de nuevo para la aprobación del AFTA –el Tratado de Libre Comercio de Los Andes– en una región más organizada y más resistente a la economía neo-liberal. (Fuentes: San Francisco Chronicle, 3/8/05; Houston Chronicle, 2/8/05)
Daniel Parsons-Moss, estudiante de comunicaciones en la Universidad de Antioch y voluntario en el CIS durante el verano de 2005, colaboró con la investigación y la redacción de este número de nuestro Boletín.
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