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[ misión
electoral 2004 ]
[
misión
electoral 2003 ]
[ reporte de 2004 ]
[ reporte de 2003 ]
[ reporte de 2000
]

CIS
Boulevard Universitario #4
Colonia El Roble
San Salvador, El Salvador
Centroamérica
Tel/FAX: +503 226-2623
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Reporte Final - 1º de mayo de
2003
Las Elecciones
Legislativas y Municipales del año 2003
Misión de
Observadores Internacionales
Centro de
Intercambio y Solidaridad (CIS)
* Favor citar el Centro de Intercambio y
Solidaridad (CIS) si utiliza información de este
documento.
Índice de
Contenidos
Falta de
implementación de las reformas electorales
Violencia
Compra de votos e
influencias
Dificultad para
obtener acreditación
Falta de
capacitación de las JRVs
Ubicación
inadecuada de centros de votación
Influencias sobre
los votantes
Centros de
Información
Poca presencia de
funcionarios del TSE, PDDH y Fiscalía
Procedimientos de
Cierre
Anexos
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Anexo 1: Lista de
países y regiones de los Observadores
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Lista de
Organizaciones de los Observadores
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Anexo 2: Lista de
municipios cubiertos por la Observación
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Anexo 3:
Problemas en el Registro de votantes
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-Inconsistencias
entre los datos del Padrón y los carnets
Anexo 3.1 -Votantes
que aparecieron en otros municipios
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Anexo 4:
Capacitación deficiente de las JRVs
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Anexo 5:
Ubicación inadecuada de centros de votación
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Anexo 6:
Influencias sobre los votantes
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Anexo 7: Centros
de Información
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Anexo 8:
Procedimientos de Cierre
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Anexo 9: Otros
problemas
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Introducción
A nombre de todos
los observadores que participaron en la Misión Electoral de 2003, el CIS
agradece sinceramente al Tribunal Supremo Electoral por todo su esfuerzo
para realizar elecciones democráticas en los 262 municipios de El Salvador y
por facilitar su participación como observadores internacionales. También
reconoce el trabajo de los partidos políticos, las organizaciones de la
sociedad civil, la Policía Nacional Civil y de todas las personas
involucradas en el proceso electoral por sus esfuerzos para realizar
elecciones participativas y democráticas. La Procuraduría para la Defensa de
los Derechos Humanos jugó un papel importante monitoreando el proceso,
proporcionando una presencia neutral el día de la votación y haciendo
recomendaciones para fortalecer todo el proceso eleccionario.
Las elecciones
legislativas y municipales de 2003 fueron observadas por la 5a Misión
Electoral conducida por el Centro de Intercambio y Solidaridad (CIS). Este
año hubo 140 observadores de 15 países y regiones (ver
Anexo 1) observando
las elecciones en 30 municipios de 10 departamentos (ver
Anexo 2), lo que
nos permitió observar en más de 75 centros de votación.
Como institución,
nuestro objetivo fue jugar el rol de observadores del proceso y de acompañar
al pueblo salvadoreño en sus esfuerzos por construir una verdadera
participación democrática, ya que nuestra organización ha estado acompañando
comunidades en El Salvador a través de acciones solidarias e intercambios de
pueblo a pueblo para potenciar sus esfuerzos por construir una verdadera
participación democrática, promover el desarrollo humano, defender los
derechos humanos, acompañar la reconstrucción y observar el cumplimiento de
los acuerdos de paz. Es así como muchos municipios, comunidades y comités de
desarrollo local invitaron observadores internacionales por diferentes
razones. Algunos citaron la falta de implementación de las reformas
electorales acordadas en 1994; violencia, amenazas y tensión en su municipio;
e informes de anomalías y violaciones al Código Electoral, incluyendo casos
en que se ofreció dinero por los carnets electorales, votos flotantes e
irregularidades en el Padrón Electoral.
La Misión de
Observadores Electorales del CIS estuvo monitoreando el proceso electoral
desde enero de 2003. Durante la semana de las elecciones, los observadores
fueron orientados y capacitados sobre el proceso electoral. También
compartieron por tres días con las comunidades, en donde sostuvieron
reuniones con las instancias electorales y partidos políticos locales, así
como con diferentes ONGs, OG's, comunidades de base y comités de desarrollo
local. Debido a esta amplia presencia pudimos observar el marco general del
proceso y muchos detalles el propio día de la elección.
En su fase de
preparación, la Misión se reunió con la dirigencia nacional de nueve de los
once partidos políticos, y con los organismos electorales: Tribunal Supremo
Electoral, Junta Electoral Departamental y Junta Electoral Municipal (TSE,
JED y JEM). También sostuvo reuniones con la Junta de Vigilancia Electoral (JVE),
la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos y con las Embajadas y
Consulados de EE.UU., Canadá, Japón, Alemania y Gran Bretaña.
En este informe
se incluyen nuestras observaciones, conclusiones y recomendaciones desde
enero a marzo de 2,003. Sinceramente esperamos que nuestra presencia haya
contribuido positivamente al proceso democrático en El Salvador y que este
reporte sirva para fortalecer los procesos electorales del futuro.
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Fase de Campaña
2003
Al reflexionar
sobre la campaña de 2003 con ayuda de las muchas conversaciones que la
Misión sostuvo con líderes de los partidos políticos, con los organismos
electorales y con ciudadanos salvadoreños, y analizando los numerosos
artículos periodísticos publicados, se concluye que esta campaña se parece
mucho a las de 1997 y 1999. Al igual que estos períodos de campaña, el de
2003 estuvo marcado por un aumento de la violencia y del temor de la
ciudadanía, falta de confianza en los partidos políticos y en las soluciones
políticas, así como preocupaciones sobre el proceso electoral, la falta de
implementación de las reformas acordadas en 1994, y sobre la organización de
las elecciones. Por ejemplo, la Misión de Observadores recibió este año
muchas más quejas sobre posible manipulación de resultados a través de los
“votos flotantes”. Estas irregularidades de la fase de Campaña se discuten a
continuación junto a otras. Y en los Anexos de este Reporte pueden
encontrarse los detalles específicos.
Falta de
implementación de las reformas electorales
A medida que se
desarrollaba la campaña de 2003, la sociedad salvadoreña iba recordando una
vez más que las reformas electorales clave que fueron propuestas y acordadas
hace casi 10 años por los partidos políticos mayores nunca han sido
aprobadas por la Asamblea Legislativa. Los siguientes problemas de la
campaña se originaron directamente de la falta de dichas reformas
electorales:
Los votos
flotantes
El tema de “los
votos flotantes” —votantes que viven en un municipio, pero que se inscriben
para votar en uno diferente, a menudo a varias horas de viaje de su casa—
fue un gran problema en las elecciones de 2003. Según cifras oficiales del
TSE, 68,440 salvadoreños pidieron cambio de lugar de votación. Se desconoce
cuántas de estas solicitudes fueron legítimas, pero casi sin lugar a dudas
podemos decir que una parte de ellas fueron hechas intencionalmente para
influir en los resultados municipales y legislativos.
El traslado de
votantes para influir en los resultados electorales amenaza dos principios
básicos de la democracia: el derecho a escoger directamente a los
funcionarios públicos sin manipulación ni influencia, y que sean elegidos
por los habitantes del municipio que gobernarán o que representarán. Además
de violar estos principios democráticos, la Misión considera que el traslado
de votantes es una violación directa del Artículo 22, numeral 9 del Código
Electoral, que claramente dice que los votantes deben inscribirse en su “domicilio”,
el cual se define como el lugar donde el ciudadano vive, trabaja o tiene el
asiento principal de sus negocios.
La práctica de
mover votos va en aumento porque la reforma electoral para establecer el
voto residencial nunca ha sido aprobada por la Asamblea Legislativa. Dada la fuerte competencia en las elecciones de 2003 a nivel municipal, y en su
carrera hacia las elecciones presidenciales de 2004, la mayoría de partidos
políticos, a pesar de expresar fuertes protestas contra los votos flotantes,
trataron de aprovecharse de este vacío legal. Tal como se discute en la
siguiente sección (Impactos de un TSE "partidizado"), el uso del DUI como
documento electoral reduciría mucho este problema.
También es
importante señalar que el mismo proceso electoral permite la manipulación de
votos a través de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) y de los vigilantes
que trabajan en los centros de votación. El Código Electoral da a los
miembros de JRVs, a los vigilantes y sus suplentes el derecho a votar en su
mesa, independientemente de donde estén inscritos. Esto abre las puertas a
una enorme manipulación potencial de parte de los partidos políticos porque
el Código Electoral no dice que los miembros de JRVs y vigilantes deben ser
residentes del municipio en el que son nombrados. Esto significa que con más
de 9000 mesas de votación en la elección y con un promedio de 4 miembros de
JRVs, 4 vigilantes (y sus suplentes) nombrados en cada mesa, más de 100,000
personas —más del 10% de la población votante real— puede votar fuera de su
municipio. Las consecuencias de esto son enormes y deben discutirse en
reformas electorales futuras.
Durante la fase
pre-electoral de la Misión, los dirigentes nacionales de casi todos los
partidos políticos expresaron a los Observadores graves preocupaciones sobre
el impacto que tendrían los votos flotantes sobre los resultados de las
elecciones municipales.
"En mi
perspectiva es inmoral, especialmente a nivel municipal y debe ser regulado",
comentó el Coronel David Munguía Payés, Presidente del Partido Acción
Popular (AP).
Rubén Zamora, del
Centro Democrático Unido (CDU) agregó que "la práctica se origina a nivel
municipal," debido a "alcaldes que hacen cálculos y comienzan a jalar gente
de otros municipios. "
Jorge Meléndez,
Secretario General del Partido Social Demócrata (PSD) declaró que los votos
flotantes "no son deseables, pero son legales," revelando que existe un
componente legal a la base del problema.
Desde el día de
las elecciones, muchos salvadoreños han proporcionado a la Misión evidencia
directa de votos flotantes, evidencia que deja poco espacio para dudar sobre
el serio riesgo que pueden tener los votos flotantes para minar el proceso
democrático. La siguiente es una lista parcial de la actividad del voto
flotante. En dos de los cuatro casos mencionados abajo, el CIS cree que el
resultado de la elección se alteró con los votos flotantes:
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San Rafael Cedros –El miembro de JEM por ARENA les dijo a los Observadores de la Misión
que ARENA había inscrito para votar en San Rafael Cedros a 800 personas que
vivían en otros municipios.
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San Matías– A
las tres de la tarde el 16 de marzo, el Alcalde (PCN) trajo a 307 personas
de las cooperativas de Las Marías, La Hacienda y El Sitio de Los Nejapas,
—en el municipio de Quezaltepeque— y de Las Anonas —en San Pablo Tacachico—
en autobuses de su propiedad. El PCN ganó la elección con un margen de 228
votos.
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Cinquera –Se
estima que los partidos políticos llevaron personas para votar en este
municipio en las siguientes cantidades:
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o ARENA: 190
votantes de San Juan Opico
o PCN: 40
votantes de Tenancingo
o FMLN: 30
votantes de San Salvador
o MR: 30 votantes
de San Salvador
En otras palabras,
aproximadamente 290 de los 752 votos fueron emitidos por
personas de fuera
del municipio.
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Estanzuelas –Se
detectó que ARENA trajo votantes en autobuses desde Berlín, San Vicente y La
Peña, personas que no viven en Estanzuelas. ARENA ganó la elección por 2
votos.
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Impactos de un
TSE "partidizado"
El TSE está
compuesto por cinco Magistrados: Tres de los cinco Magistrados son
seleccionados a propuesta de los tres partidos políticos o coaliciones
legales que hayan obtenido el mayor número de votos en la última elección
presidencial; los dos Magistrados restantes son elegidos por mayoría de por
lo menos 2/3 de los Diputados de la Asamblea Legislativa, a propuesta de la
CSJ. Esta obvia “partidización” del máximo organismo electoral permite que
los intereses de los partidos se antepongan al derecho de los ciudadanos
para elegir a sus funcionarios. Durante la campaña de 2003, hubo numerosas
denuncias en contra del TSE que reflejan, de muchas maneras, esta
inclinación política partidista:
 |
Problemas con
el padrón electoral —La exactitud del padrón electoral fue cuestionada
repetidamente a lo largo de la elección. Según la “Junta de Vigilancia”, el
padrón incluía a 45,919 personas muertas y 4,888 duplicados. Y fue
modificado por 14,183 inclusiones y 8,627 exclusiones del padrón después de
la fecha límite para hacer cambios. Además, "El Diario de Hoy" del 12 de
marzo informó, cuatro días antes de la elección, que 50,000 personas que
habían solicitado su carnet electoral no lo habían recibido.
|
Un problema más
significativo es la exactitud de la información del votante\
contenida en el
padrón. Ya sea por manipulación directa de la lista o por falta de
buenos
mecanismos de control, nuestra Misión pudo observó dos fenómenos
- directamente
o por haberle sido reportados el Día de la Elección—: Hubo un
gran número de
votantes que:
-
no pudieron
votar debido a inconsistencias entre el padrón y sus carnets electorales.
(Ver
el Anexo 3).
-
estaban
inscritos en un municipio según el carnet, pero aparecían en otro municipio
según el padrón, lo cual significaba que tenían que viajar a ese otro
municipio o no votar (Ver Anexo 3.1).
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El proceso
incompleto de emisión del DUI –Para remediar el problema del padrón, en 2002
se decidió elaborar un nuevo registro electoral basado en los datos del
documento único de identidad (DUI). Se suponía que antes de las elecciones
de 2003 se terminaría el registro de todos los salvadoreños y la emisión del
DUI para que éste pudiera ser usado también para emitir el sufragio. Sin
embargo, el proyecto está muy retrasado debido a lo complicado y burocrático
del proceso, y al costo del DUI ($10.31) que muchos salvadoreños no pueden
pagar. Estos continuos problemas originan serias dudas de que el sistema de
votación basado en el DUI esté listo para las elecciones Presidenciales de
2004.
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Falta de
aplicación del Código Electoral –Durante la campaña hubo varias denuncias al
TSE por no hacer cumplir el Código Electoral. Las violaciones incluyeron el
comienzo adelantado de actividades de campaña (antes de que comenzara el
período oficial autorizado por la ley), y las modificaciones al padrón
después de la fecha límite. Además, el TSE debió haber resuelto
inaplicabilidad del Decreto Legislativo 669 —que otorga transitoriamente 60
días después de la toma de posesión a un funcionario electo para que
presente su finiquito de la Corte de Cuentas— ya que viola el Artículo 127
numeral 2 de la Constitución de la República, el cual dice que no podrán ser
candidatos los que no tengan el finiquito de la Corte de Cuentas por el
manejo de fondos públicos. La mayoría de candidatos inscritos y aprobados
por el TSE para 2003 no completaron este paso en el proceso.
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Empleados del
TSE como candidatos Había 51 casos de empleados del TSE que estaban
compitiendo por un cargo de elección popular. Esto representó un claro
conflicto de intereses. El TSE sólo abordó este problema después de que los
medios de comunicación lo hicieran público. Entonces les pidieron exonerarse
de sus cargos en el TSE durante el periodo de la elección.
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Limitados
recursos y capacitación de los organismos electorales —Por último, nuestras
conversaciones con miembros de las JED y JEM, así como nuestras
observaciones en el día de las elecciones revelaron una grave falta de
capacitación adecuada sobre el proceso electoral. Muchas de las oficinas de
las JED y JEM carecían del equipo básico de oficina para realizar sus tareas
–oficinas, teléfonos, escritorios, computadoras y acceso a vehículos. Por
ejemplo, la JED de San Salvador estuvo sin oficina durante un mes después de
su nombramiento. La mayoría de JEMs en los departamentos de Usulután y La
Libertad nunca tuvieron oficina, obligándoles a reunirse en casas
particulares y en otros lugares, mientras la JEM de La Palma realizó sus
reuniones regulares en la oficina del correo. Como resultado de esta escasez
de recursos, muchas JEDs y JEMs informaron que era sumamente difícil o
imposible para ellos realizar sus tareas. Para las JED, dichas tareas
incluían comunicarse con y visitar las oficinas de las JEM, controlar las
actividades de los partidos políticos y visitar los centros de votación
antes del día de la elección.
|
La falta de apoyo
adecuado del TSE fue más obvia con las JRV en el día de las
elecciones.
Muchas JED y JEM habían expresado sus profundas preocupaciones
sobre la
capacitación de las JRVs en las semanas anteriores a la elección. Este
punto
se discute con más detalle en la siguiente sección del informe.
Se sostiene
ampliamente que estos problemas prevalecen debido a que
no ha sido
promulgada otra importante reforma legislativa: la
“despartidización” del TSE.
Ya que los principales partidos políticos mantienen
las posiciones
clave en el TSE, los mismos no muestran voluntad política para
implementar
las reformas. Consideramos que estas reformas son un paso
necesario para
avanzar hacia la democracia de las elecciones.
Violencia
Durante los meses
previos a la elección se vio un drástico incremento en la cobertura de los
casos de violencia por parte de los medios de comunicación. Hubo muchos
informes de hechos de violencia (doméstica, de pandillas, decapitaciones, y
electoral) Aunque muchos de estos actos violentos no tenían relación con las
elecciones, la tensión y las preocupaciones aumentaron significativamente en
la sociedad salvadoreña. Indudablemente, esto contribuyó a disminuir la
asistencia de votantes el día de la elección (40%).
Muchos
salvadoreños expresaron profundas preocupaciones sobre el nivel de violencia
específicamente relacionada con la campaña, trayendo a la memoria las
elecciones de 1997 y 1999, que también fueron muy violentas. El número de
muertes durante la campaña se calculan entre 5 y 10. La siguiente es una
lista parcial de muertes y hechos violentos relacionados con la campaña:
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20 de enero –Un
activista de ARENA en Santiago Nonualco en el departamento de La Paz fue
apedreado por simpatizantes de otros partidos políticos.
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El 21 de enero
un activista del FMLN murió en Atiquizaya, departamento de Ahuachapán
después de que fue golpeado en la cabeza, pecho y abdomen con piedras
lanzadas por activistas de ARENA durante una actividad del FMLN.
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27 de enero –Una
explosión de granada en el área de Jiquilisco lesionó a cuatro activistas
del FMLN varias horas después de una reunión. Todavía no se sabe de dónde
vino la granada; algunos testigos dicen que pertenecía a los cuatro hombres,
mientras otros dicen que les fue lanzada a ellos.
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El 28 de enero
–Un miembro del Concejo Municipal de Ayutuxtepeque —del FMLN— fue arrestado
por atacar a un miembro del partido AP.
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El 28 de enero
–Fue encontrado muerto el candidato a alcalde por ARENA de Monte San Juan,
en el departamento de Cuscatlán. La Policía determinó que había recibido dos
disparos en la cabeza.
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El 17 de febrero –Un activista del FMLN en Ataco, en el departamento de Ahuachapán
fue asesinado a balazos en su casa.
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El 23 de febrero –El candidato a alcalde por el FMLN en Cinquera fue secuestrado por
dos hombres armados fuera de su negocio de distribución de Coca-Cola en
Mariona. Además de robarle su pick up y $3,000, después, uno de los hombres
disparó al candidato cuando éste escapaba mientras lo llevaban por los
cañales.
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El 2 de marzo
–El alcalde de Santa Cruz Michapa, Cuscatlán —del PCN— atacó al suplente de
la JEM por ARENA.
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3 de marzo –Las
dos hijas —de 4 y 6 años— del candidato del FMLN en Mejicanos, departamento
de San Salvador, fueron secuestradas por dos horas después de que fueron
recogidas por un bus similar al de su transporte escolar al terminar las
clases. El conductor nunca les habló y las llevó de regreso a la escuela
después de dos horas.
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4 de marzo —Activistas
del FMLN y de ARENA intercambiaron golpes en Antiguo Cuscatlán, San
Salvador, después de que un grupo de activistas de ARENA profiriera insultos
frente al local del FMLN.
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6 de marzo —Un
candidato a concejal por el PCN en San Martín murió a causa de 4 heridas de
bala sufridas dos días antes cuando fue atacado por desconocidos.
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13 de marzo —Una
militante del FMLN en Sonsonate murió instantáneamente por heridas de bala y
su esposo fue llevado herido de gravedad al hospital Jorge Mazzini.
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El Padre Rigoberto Antonio Nieto, un sacerdote católico en San Pedro Masahuat,
recibió amenazas de parte de miembros del Concejo Municipal —de ARENA—. Le
dijeron que habría “reacciones” contra él si el FMLN ganaba las elecciones
municipales. Él fue acusado de comprar votos para el FMLN regalando cemento
y hierro para la construcción de casas en los cantones.
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Durante la
campaña, el alcalde de Estanzuelas —del FMLN— y candidato, Wilber Solano,
recibió amenazas de muerte. Durante el proceso de revisión de los votos
impugnados después de las elecciones, al Alcalde Solano le dijeron que si el
FMLN ganaba, él sólo tendría dos meses de vida.
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En La Palma, el candidato a alcalde por ARENA sostuvo que el FMLN hizo vagas amenazas de
violencia y venganza si perdía las elecciones. Además, una mujer informó a
los observadores sobre una amenaza de muerte que ella recibió el día de la
votación.
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En Apopa, un
activista del FMLN fue gravemente herido de bala en el centro de votación.
Cuando la observadora del CIS estaba tomando nota del hecho, recibió
amenazas de que le iría mal si lo denunciaba en los medios de comunicación.
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Compra de votos
e influencias
En las últimas
semanas de la campaña, hasta el día antes de las elecciones, los
observadores de la Misión fueron informados de varios casos de compra de
votos y de inducción al voto en comunidades rurales en donde los votantes
tenían que entregar su carnet electoral o prometer que votarían por un
partido en particular. Además, se cree que, por lo menos en un caso de
compra de votos, los carnets electorales confiscados fueron modificados
poniéndole una nueva fotografía y dándolo a una persona fiel al partido.
Al igual que los
votos flotantes, ésta es una seria amenaza al desarrollo del proceso
democrático en El Salvador. La compra / inducción al voto es una
manipulación deliberada de la pobre situación económica y educativa en que
viven muchos salvadoreños en el campo. A continuación se incluyen casos
específicos de compra de votos o inducción al mismo:
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San Francisco Chinameca, departamento de La Paz –El jueves anterior a las elecciones, el
actual alcalde —de ARENA— y dos miembros del Concejo Municipal visitaron a
unas 200 ó 300 familias, diciéndoles que el FIS-DL y la organización de
desarrollo de la Comunidad Económica Europea iban a construir 300 casas para
aquéllos que habían perdido sus casas por los terremotos de 2001. Las
personas tenían que firmar a más tardar el sábado a mediodía (el día antes
de las elecciones) y les dijeron que el proyecto no se desarrollaría si el
alcalde no era re-elegido. El representante legal del FMLN convocó a una
reunión de emergencia de la JEM para la tarde del viernes, y acusó a ARENA
de hacer campaña después de que había terminado el período de proselitismo.
El representante de ARENA ante la JEM estuvo de acuerdo en que lo hecho era
una actividad propagandística, y firmó el Acta de denuncia.
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Bajo Lempa,
departamento de Usulután, —Informes de que ARENA estaba regalando tierra y
artículos del hogar en una rifa a las personas que proporcionaran sus
nombres y números de carnet.
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La Palma, departamento de Chalatenango —La Misión de Observadores recibió reporte de
dos casos de compra de voto. 1) Un activista de ARENA ofreció 100 colones
para comprar el carnet electoral de varios de sus empleados. 2) El dueño de
una tienda ofreció $20 a por lo menos tres personas a cambio de la promesa
de votar por el PCN.
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Jayaque,
departamento de La Libertad —La Misión de Observadores recibió —de manera
independiente y por separado— el testimonio de varias personas que dicen que
ARENA estaba realizando una campaña sistemática de compra de votos, la cual
continuó hasta el día de las elecciones. El día de la elección, tres parejas
—por separado— dijeron que al bajar de los autobuses para votar en Jayaque,
trabajadores de ARENA les habían ofrecido $8.00 para votar por ARENA.
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San Pedro Masahuat –El candidato por el FMLN informó de compra de votos por ARENA. El
PDC informó de compra de votos por ARENA y el FMLN.
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El Carmen, departamento de Cuscatlán —Fuentes del CDU informaron que a la gente le
estaban ofreciendo dinero para entregar sus carnets electorales hasta
después de las elecciones.
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En los
cantones de El Faro, La Lima, San Antonio, El Potrerón, Los Leones y Los
Ranchos, en el municipio de Comasagua, La Libertad, el viernes y sábado antes de la
elección, el candidato de ARENA estaba ofreciendo a los votantes lámina para
techar sus casas. Además, el alcalde —de ARENA— ofreció terreno a cambio de
votos, diciéndoles a los votantes que en las mesas de votación buscaran a
determinados miembros de ARENA.
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San Matías —El
alcalde —del PCN— repartió cántaros en los cantones de El Rancho, Las Flores
y El Jocote, uno y dos días antes de las elecciones.
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Estanzuelas,
Usulután - Se observó partidos comprando votos a 125 colones.
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Tamanique, La
Libertad - Los observadores vieron que se estaba sobornando a los votantes
con 125 colones, y que estaban siendo intimidados por ARENA, quienes les
decían que si no votaban por ARENA perderían los proyectos municipales.
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Dificultad para
obtener la acreditación
Este año, el proceso para acreditar a los Observadores Internacionales fue extremadamente
difícil. Aunque se informó que el centro de acreditación fue abierto el
lunes 10 de marzo para proporcionar acreditación a la ‘prensa' (al parecer,
nadie se presentó), a la Misión del CIS no se le permitió obtener sus
credenciales sino hasta tres días antes de la elección, a pesar del gran
número de sus observadores. Por otra parte, el TSE sólo tenía una
computadora para elaborar las tarjetas de identificación. Y no había ningún
sistema para controlar u organizar a las personas que esperaban por su
acreditación (como formar una fila, por ejemplo). Como resultado de estos
factores se formaron grandes aglomeraciones en el centro de acreditación, lo
cual cansó rápidamente al personal. La gente fue obligada a esperar de 3 a 4
horas por su credencial, causándoles tensión. Además, la gente influyente
era pasada directamente al frente de la línea, adelante de las personas que
habían estado esperando por horas. Este caos se repitió a lo largo de los
tres días que el centro estuvo abierto.
Finalmente, no había ningún mecanismo de control para la extensión de las acreditaciones de
los observadores. El TSE no verificó la identidad de cada persona a quien le
daba una credencial contra una lista de control para asegurarse de que esa
persona era un observador legítimo. Mientras la Misión del CIS proporcionó
este mecanismo de control para los observadores en los primeros dos días,
otros observadores simplemente presentaron los pasaportes y obtuvieron las
credenciales sin ninguna validación.
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Observaciones del
16 de Marzo
La Misión observó
muchos desafíos y áreas que necesitan ser mejoradas en el proceso electoral
salvadoreño, las cuales se han detallado en las páginas siguientes. Mientras
muchas de las observaciones son de detalles, es esencial recordar que varias
reformas electorales vitales —como el voto residencial y la despartidización
del TSE— siguen sin implementarse 10 años después de que fueron presentadas
a la Asamblea Legislativa. La Misión vio varios ciudadanos y trabajadores
electorales empeñados en tener las elecciones más justas y democráticas
posibles, marcados por un espíritu de solución de problemas en común y de
una festividad cívica.
Los observadores
de la Misión se impresionaron con la dedicación y el trabajo duro de las JED
y JEM preparando y manejando los centros de votación. Las JRVs, a pesar de
la inexperiencia y falta de capacitación, trabajaron largas horas en
condiciones difíciles y en un clima caliente. En algunos casos trabajaron
juntos como equipo y nunca perdieron su entusiasmo y dedicación a lo largo
del día. Además, debemos reconocer los servicios de la PNC. Con pocas
excepciones, los observadores de la Misión sintieron que la Policía hizo un
trabajo excelente garantizando la seguridad en los centros de votación sin
interferir en el proceso y sin amenazar a nadie. Puede decirse que la
mayoría de las personas involucradas en el proceso de la elección mostró un
verdadero compromiso para realizar sus tareas con responsabilidad.
Las observaciones
siguientes deben usarse como herramientas para mejorar el proceso de la
elección a fin de garantizar que las elecciones futuras sean abiertas,
representativas y transparentes.
Falta de
capacitación a las JRVs (ver Anexo 4)
Los problemas más
comunes observados el Día de la Elección se derivaron de la falta de
capacitación de las JRVs. Esta falta de capacitación resalta la fragilidad
de un proceso electoral justo y democrático porque abre las puertas tanto al
fraude intencional como a los errores. Además, la falta de capacitación
contribuye materialmente a crear una confusión general y caos en el proceso
de la votación y, como consecuencia, a la frustración de muchos votantes.
Los ejemplos observados de falta de capacitación incluyeron:
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Desconocimiento
del proceso de instalación de las JRVs —La mayoría de miembros de JRVs
parecía que no estaban en absoluto familiarizados con los materiales
contenidos en el paquete electoral, causando caos casi a todas las mesas.
Cada JRV parecía ordenar los pasos del proceso de votación de manera
diferente, inclusive la ubicación del padrón.
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Errores en el
registro y procedimientos de votación de los miembros de JRVs y vigilantes. Otro resultado
importante de la falta de capacitación a las JRVs fue el alto número de
errores hechos en la votación de los miembros de las JRVs y vigilantes.
Muchas JRVs no retuvieron los carnets de sus miembros, no se entintaron los
dedos, no pusieron huellas digitales ni sellaron sus nombres en el padrón. A
lo largo del día, los Observadores vieron mesas rectificando estos pasos.
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Centros de
votación abrieron tarde debido al nivel de desorganización –Casi todos los
más de 75 centros de votación cubiertos por los observadores de la Misión
abrieron tarde, a menudo con casi 1 hora de retraso. Esto puede atribuirse
en gran medida al nivel de desorganización y escasa capacitación de las JRVs
para la instalación de las mesas. En los centros de votación con más de 25
mesas, este problema básico agravó la imposibilidad logística de distribuir
los materiales a todas las JRVs y de permitirles completar el proceso de
instalación en el período de una hora usualmente asignado.
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Eran fácilmente
intimidados e influenciados por Supervisores y/o Jefes de Centro. A lo largo
del día se vio a Supervisores y Jefes de Centro dando instrucciones y
resolviendo problemas. Ciertamente éstas eran parte de sus responsabilidades,
pero muy a menudo usaron intimidación y tácticas de mano dura para que los
problemas fueran resueltos a favor de sus partidos y se aprovecharon de la
falta de capacitación de las JRVs. Las JRVs bien capacitadas no hubieran
necesitado tanta ayuda y muy probablemente habrían resistido la intimidación.
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Desorden
durante el proceso de votación - Los Observadores
vieron numerosos casos en que se olvidaron los pasos del procedimiento —tomar
las huellas digitales, entintar el dedo, sellar el padrón después de votar—.
Además, se observaron varios casos donde el votante firmó y se le entintó su
dedo antes de votar, aumentando la posibilidad de hacer una mancha de tinta
en la papeleta, lo cual hubiera causado que su voto fuera invalidado.
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Incumplimiento
de las funciones asignadas —Los Observadores vieron muchos casos en que los
vigilantes estaban realizando las funciones de miembros de las JRVs, como
firmar las papeletas y entregarlas a los votantes, entintarles los dedos,
etc. Tales actividades son prohibidas estrictamente por el Código Electoral,
pero fueron muy comunes. Además, los Observadores vieron muchos casos de
miembros de JRVs y vigilantes que abandonaron sus mesas por períodos largos
sin ser reemplazados por sus suplentes. En estos casos, las mesas
simplemente quedaban incompletas, lo cual aumentaba la cantidad de trabajo
para los miembros restantes y aumentaba las posibilidades para cometer
errores intencionales y accidentales.
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Confusión sobre
los procedimientos de cierre —El conteo de los votos es uno de los pasos más
importantes en el proceso electoral, pero era obvio que las JRVs no estaban
capacitadas para seguir los procedimientos adecuados para el cierre. En esta
etapa se observaron los siguientes errores:
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o Contaron los
votos para Diputados y los votos Municipales al mismo
tiempo
o Permitieron el
involucramiento directo de vigilantes en el proceso de
conteo
o No contaron las
esquinas de las papeletas de votación como un paso
para verificar el conteo.
o No verificaron
la firma y sello del Presidente mientras contaban las
papeletas.
o No contaron las
papeletas sobrantes ni las retiraron de la mesa.
o No conocían las
diferencias entre votos impugnados, votos nulos y
abstenciones.
o No verificaron
que hubiera un total de 400 papeletas, como en el acto
de apertura.
o Tuvieron
dificultades para llenar las Actas con precisión.
o No cerraron
apropiadamente las cajas que contenían los votos
contados.
Ubicación
inadecuada de los centros de votación (ver
Anexo 5)
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Organización
confusa de los centros de votación –El orden y ubicación de las mesas en
muchos de los centros de votación cubiertos por la Misión era confuso. En
varios casos, las mesas no estaban en orden alfabético mientras en otros,
las mesas estaban ubicadas en varios pisos de los edificios y metidas en los
rincones. Esto exigió a muchos votantes que pasaran bastante tiempo buscando
su mesa de votación. Los observadores notaron que algunos votantes iban de
mesa en mesa preguntando dónde les tocaba votar, y eran enviados de un lado
a otro, en círculos. Después de mucho tiempo buscando sus nombres en los
padrones de varias mesas, muchos votantes se frustraron, se dieron por
vencidos y abandonaron los centros de votación sin poder votar.
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Falta de
garantía del derecho a votar en secreto –Uno de los problemas más comunes
documentado por los observadores de la Misión fue la falta generalizada de
secretividad del voto. Aunque en la mayoría de casos los anaqueles estaban
cerrados por tres lados y ubicados generalmente a una distancia prudencial
de las mesas de la JRV, los votantes raramente tenían completa privacidad
debido al número de personas –otros votantes– pasando por todos lados. De
nuevo, en relación con la organización de los centros de votación, a menudo
había mucha gente confundida alrededor de las áreas de votación, lo cual
resultaba en poca privacidad para el votante. Algunos vigilantes de los
partidos observaban de manera directa la emisión del voto de los ciudadanos.
Esto se discute con más detalle en el punto #3.
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Desorden y
aglomeración –La mala distribución de los centros de votación y el registro
ineficiente de los votantes por la desorganización de las JRVs, como se
describió antes, causó en gran parte, mucho desorden y aglomeraciones en los
pasillos de los centros de votación y alrededor de los anaqueles. Esto, a su
vez, contribuyó al desorden del proceso de votación. Generalmente, nadie
controlaba el flujo de votantes, por ejemplo pidiéndoles hacer cola o que
desalojaran el área de votación después de recoger sus carnets.
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Limitada
accesibilidad para votantes discapacitados
–Los Vigilantes y los Boy Scouts
hicieron un gran trabajo ayudando a los votantes discapacitados en unos
pocos centros de votación. Sin embargo, en general, nos pareció que había
poco apoyo para los votantes discapacitados. Los observadores informaron de
muchos casos en donde estos votantes especiales no recibieron ninguna ayuda
y/o no se les garantizó el derecho a la privacidad de su voto, ya que muchos
curiosos los observaba al votar. Además, el hecho de que muchos edificios en
los centros de votación tuvieran varios pisos demuestra que hubo falta de
consideración de las necesidades especiales de los votantes discapacitados.
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Insuficiente
iluminación –La iluminación fue un problema después de que oscureció en casi
todos los centros de votación en donde hubo Observadores de la Misión. Las
JRVs se vieron obligadas a interrumpir la delicada fase de conteo de votos y
llenado de Actas para moverse a un lugar iluminado. En muchos casos,
simplemente no había luz y las JRVs tuvieron que trabajar en la oscuridad o
usar encendedores o linternas para poder hacer su trabajo. Dada la
importancia de la fase de conteo de votos y llenado de Actas, debió hacerse
cualquier esfuerzo para proporcionar una adecuada iluminación, aun cuando la
instalación de dicha iluminación fuera temporal. Es inaceptable el hecho de
no proporcionar la iluminación suficiente.
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Influencias
sobre los votantes (ver Anexo 6)
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Presencia de
propaganda de los partidos en y alrededor de los centros de votación –Muchos
de los centros de votación estaban llenos de propaganda o de los colores de
los partidos el Día de la Elección. Todos los Vigilantes, Supervisores,
Jefes de Centro y las brigadas que llevaban comida usaban chalecos, camisas,
camisetas y sombreros con los colores de sus partidos, mientras autobuses y
camiones con propaganda partidista pasaban constantemente por los centros de
votación. Aunque es permitido que los vigilantes, Supervisores y Jefes de
Centro usen los colores de su partido, todo esto sirvió para bombardear a
los electores con mensajes subliminales a favor de su partido, empezando
afuera de los centros de votación y continuando hasta el momento de emitir
el voto.
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Inducción al
voto por parte de los vigilantes –La tarea de los vigilantes es fiscalizar
el proceso en los centros de votación, pero algunos de ellos hacían
funciones de orientar a los votantes. Hubo numerosos casos observados donde
un vigilante hasta agarraba el carnet del votante en cuanto éste entraba al
centro de votación y se lo llevaba a su mesa. También se observó a
vigilantes que le arrebataban el carnet de las manos del votante mientras
éste estaba buscando su nombre en el padrón. Otras actividades impropias
incluyeron dar las papeletas a los ciudadanos, llevarlos hasta las urnas, y
ayudarles a poner su papeleta en la caja después de haberlas marcado.
Finalmente, también se vio a los vigilantes parados a corta distancia detrás
de los anaqueles viendo votar a la persona.
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Distribución de
comida vestidos con los colores del partido –Como ya se dijo en el punto
anterior, los centros de votación estaban llenos de equipos de trabajo de
los partidos políticos vestidos con chalecos de los partidos, mientras
repartían bebidas y comida a sus vigilantes en las JRV. En varias ocasiones,
los Observadores notaron que la distribución de comida empezó en cuanto
fueron abiertos los centros de votación. Esta distribución de alimentos es
utilizada por los partidos para hacer propaganda.
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Reparto de
almuerzos gratis fuera de los centros de votación –Mientras los equipos de
los partidos estaban ocupados repartiendo comida dentro de los centros,
también hubo reportes de partidos que estaban regalando almuerzos fuera de
los centros a cambio de prometerles votar por su partido. Esto se interpreta
tanto como inducción al voto y como una forma de hacer campaña en el período
en que está prohibido hacerlo —en los tres días anteriores a la votación y
durante la misma—.
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Realización de
propaganda por los candidatos dentro de los centros de votación. Los
Observadores reportaron que en casi todos los centros de votación –más de
75– vieron a los candidatos haciendo campaña dentro de los centros. Esto
incluyó centros en donde los candidatos NO estaban registrados para votar.
Los candidatos eran seguidos por 10 o más partidarios que les aplaudían,
gritaban o cantaban a sus candidatos. Las aglomeraciones crecían rápidamente
a medida que los vigilantes y Supervisores dentro del centro se unían a los
simpatizantes. Estas mini-caravanas duraban entre 15-30 minutos y creaban
serias interrupciones en los centros de votación. A veces, los partidos
antagonistas se abucheaban mutuamente, con lo cual aumentaban y prolongaban
la interrupción. Dichas actividades creaban serias presiones sobre el
votante.
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Presencia de
colores partidarios / propaganda en los buses proporcionados por los
partidos. Mientras se permite a los partidos políticos proporcionar
transporte gratis a los votantes, se les prohibe exhibir sus colores en el
transporte contratado por ellos. Sin embargo, casi todos los vehículos de
transporte de los partidos que fueron vistos por los Observadores de la
Misión alrededor de los centros de votación desplegaban los colores del
partido que los había contratado. Esta práctica puede influir
significativamente sobre los votantes en una de dos maneras. Primero, puede
ser que los votantes tengan que prometer votar por el partido que les
proporciona el transporte para que se les permita usarlo, lo cual sería una
inducción al voto y violación al derecho de escoger libremente al partido de
su preferencia. Segundo, puede ser que el votante simplemente se sienta
obligado a votar por el partido que le proporcionó el transporte, otra vez
atropellando su libertad de opción. Estas prácticas tienen una posibilidad
aun mayor de presionar a los votantes en las comunidades rurales donde las
opciones de transporte son limitadas.
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Centros de
información (ver Anexo 7)
Creemos que los
centros de información para el votante merecen atención especial y deben ser
discutidos como un punto separado, dado su influencia potencialmente grande
sobre los votantes. Estos centros, que proporcionaron información "on-line"
sobre el proceso de votación, ya sea por medio de los CDs repartidos por el
TSE o por la página del TSE en la internet, fueron usados por primera vez en
las elecciones de 2003 en los centros de mayor población. A través de estos
centros los votantes pueden obtener los números y la ubicación de las mesas
en donde les tocaba votar, lo cual puede ahorrarles mucho tiempo. Aunque
dichos centros de información representan un gran avance que simplifica el
proceso de votación, deben señalarse varios puntos sobre los mismos, basados
en las observaciones de la Misión.
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Además de
proporcionar la información del centro de votación, también proporcionan
información personal del votante –como la dirección y número de teléfono-.
No hay necesidad de incluir dicha información en la base de datos, y
representa una oportunidad de abuso por parte de los partidos políticos o de
otros con acceso a la base de datos.
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El FMLN y ARENA
fueron los principales facilitadores de estos centros de información el Día
de la Elección. Desde el principio de ese día, se vio a ambos partidos casi
en todas partes dando a los votantes información impresa con los colores,
banderas o eslogans de sus partidos, lo cual es una violación directa del
Código Electoral. Los partidos políticos más pequeños y miembros de las JEDs
y JEMs rápidamente condenaron esta práctica. Sin embargo, muestra un
esfuerzo consciente por parte de ambos partidos para aprovechar un nuevo
medio.
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Se observaron
otros casos de desinformación en donde a los votantes se dio información
equivocada sobre su centro de votación, causándoles pérdida de tiempo y
dinero al ir al lugar equivocado. No puede decirse que se exagera la
importancia de este punto. Dejar en manos de los partidos políticos, estos
centros de información representa una fuente de fraude potencialmente enorme
si se usa para engañar intencionalmente a los votantes. Como no había
NINGUNA vigilancia de estos centros, no hay manera de demostrar malicia
después del hecho.
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Poca presencia
de funcionarios del TSE, PDDH y Fiscalía
Debido a la
escasa capacitación, las JRVs estaban mal preparadas para manejar muchos de
los problemas que surgieron durante las elecciones. Sin embargo, a menudo la
única autoridad neutral en un centro de votación era el representante de la
JEM y los Observadores de la Misión, dejándole a las JRVs pocas opciones
neutrales para tratar la creciente cantidad de problemas. De hecho,
repetidamente se pidió consejo a los Observadores de la Misión sobre una
gran variedad de problemas, pero dado nuestro estatus de Observadores,
generalmente no pudimos ayudar. En cambio, las JRVs tenían que depender
principalmente de los Supervisores y Jefes de Centro quienes casi siempre
defendían los intereses de su partido.
Procedimientos
de cierre: Falta de organización, proceso y seguridad
(ver
Anexo 8)
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Demasiadas
personas en los centros de votación –Los Observadores de la Misión
informaron que los centros de votación estaban llenos de gente después de
que cerraron las puertas a las 5:00 pm. No estaba claro quiénes eran muchas
de estas personas, ya que no tenían identificación de JRV o de vigilantes.
Como resultado, esa cantidad de gente aumentó la confusión general en los
centros durante el proceso de cierre, haciendo mucho más difícil de
controlar el proceso de conteo de votos. Frecuentemente había 10 ó más
personas alrededor de las mesas viendo el conteo de votos, pero, una vez más,
no se sabía quiénes eran muchas de éstas.
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Falta de una
autoridad neutral clara en los centros de votación –El proceso de cierre es
complejo. Con dos cajas de votos, muchos partidos políticos y una gran
cantidad de papeles que llenar después de un largo día de trabajo, había
mucha confusión y muchas preguntas sobre los procedimientos de cierre.
Parecía que a las JRVs básicamente las dejaron solas para lidiar con esos
problemas. No había ninguna presencia clara y fuerte de una autoridad
electoral neutral que estuviera disponible para contestar preguntas y guiar
a las JRVs a través de los pasos del proceso de cierre. Usualmente estaba
presente un representante del TSE para recoger las copias de las Actas, pero
esto claramente no era suficiente para ocuparse de las preguntas y problemas
aun en los centros de votación relativamente pequeños.
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Falta de
claridad en las reglas / lineamientos para tratar los votos impugnados y
nulos –Determinar la intención del votante en las papeletas que no estaban
claras fue un problema significativo durante el proceso de conteo. Muchos
miembros de las JRVs no sólo no conocían la diferencia entre un voto
impugnado y un voto nulo, sino que tampoco sabían cómo procesarlos o
registrarlos. Como resultado, poca duda puede haber de que muchos votos que
no mostraban una intención clara fueron manejados y registrados
incorrectamente. Además, los Observadores de la Misión informaron de casos
de fraude intencional en donde votos que mostraban una intención clara eran
clasificados como nulos o impugnados debido a la agresividad de algunos
miembros de JRV. Debido a que sólo los votos impugnados pueden re-contarse,
cualquier error al identificar o registrar un voto, sea accidental o
intencionalmente, puede tener un impacto significativo en el resultado de
las elecciones, especialmente considerando la cantidad de municipios que
fueron ganados sólo por una pequeña diferencia de votos. Por consiguiente,
para el conteo de votos se necesita mejor capacitación y mayor vigilancia.
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Papeleo pesado
y difícil –Las JRVs tenían que completar un voluminoso papeleo después de
contar los votos, haciendo 3 duplicados originales para cada una de las dos
eleccion | |